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VALORES Y PRINCIPIOS

VALORES INSTITUCIONALES

La palabra valor viene del latín valor, valere (fuerza, salud, estar sano, ser fuerte). Cuando decimos que algo tiene valor afirmamos que es bueno, digno de aprecio y estimación. En el campo de la ética y la moral los valores son cualidades que podemos encontrar en el mundo que nos rodea. De los valores depende que llevemos una vida grata, alegre, en armonía con nosotros mismos y con los demás, una vida que valga la pena de ser vivida y en la que podamos desarrollarnos plenamente como personas. Los valores se pueden clasificar en biológicos, sensibles, económicos, estéticos, intelectuales, religiosos y morales

Aunque el Colegio Tierra Nueva forma a sus estudiantes en todos los valores, presta particular relevancia a los Valores Morales y de estos especialmente a los siguientes:

Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sus semejantes, es decir, no oculta nada, y eso le da tranquilidad. Quien es honesto no toma nada ajeno, ni espiritual, ni material: es una persona honrada. Cuando se está entre personas honestas cualquier proyecto humano se puede realizar y la confianza colectiva se transforma en una fuerza de gran valor. Ser honesto exige coraje para decir siempre la verdad y obrar en forma recta y clara.

Como dos o más personas se unen y colaboran mutuamente para conseguir un fin común, hablamos de solidaridad. La solidaridad es un valor de gran trascendencia para el género humano, pues gracias a ella no sólo ha alcanzado los más altos grados de civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino que ha logrado sobrevivir y salir adelante luego de los más terribles desastres (guerras, pestes, incendios, terremotos, inundaciones, etc.) Es tan grande el poder de la solidaridad, que cuando la ponemos en práctica nos hacemos inmensamente fuertes y podemos asumir sin temor los más grandes desafíos, al tiempo que resistimos con firmeza los embates de la adversidad.

La responsabilidad es la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás.

En el campo del estudio o del trabajo, por ejemplo, el que es responsable lleva a cabo sus tareas con diligencia, seriedad y prudencia porque sabe que las cosas deben hacerse bien desde el principio hasta el final y que sólo así se saca verdadera enseñanza y provecho de ellas. Un trabajo bien hecho y entregado a tiempo es sinónimo de responsabilidad. La responsabilidad garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos y genera confianza y tranquilidad entre las personas.

El respeto es la base fundamental para la convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad. Para practicarlo es preciso tener una clara noción de los derechos fundamentales de cada persona, entre los que se destaca en primer lugar el derecho a la vida, además de otros tan importantes como el derecho a disfrutar de su libertad, disponer de sus pertenencias o proteger su intimidad, por solo citar algunos entre los muchos derechos sin los cuales es imposible vivir con orgullo y dignidad.

La generosidad es una de las claras manifestaciones de nobleza de espíritu y grandeza de corazón que puede dar una persona. Los que son generosos son ricos, pero no en dinero y cosas materiales, sino en la capacidad de ofrecer a otros lo más preciado de sí mismos. Es generoso quien perdona las grandes ofensas, quien puede sacrificar su comodidad y sus privilegios en aras de conseguir lo mejor para los demás.

La paz es el fruto de la sana convivencia entre los seres humanos. Para hacerla posible es necesario un ordenamiento social justo, en el que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de desarrollarse como personas y les sean respetados sus derechos fundamentales. Los que practican la paz saben que ésta no es simplemente la ausencia de conflictos, pues los hombres siempre han sido y serán conflictivos, sino la capacidad de manejar dichos conflictos y superarlos por medio de métodos no violentos como la protesta pacífica, el diálogo y la negociación.

VALORES INSTITUCIONALES

PRINCIPIOS INSTITUCIONALES

La Institución Educativa se encuentra entre el hecho de “una sociedad en crisis total” (política, social, económica, religiosa, artística, etc.), todo concurre a hacer del hombre del siglo XXI, un ser inquieto, preocupado de su futuro. Nos enfrentamos a una persona para el que todas las tradiciones, las normas de la moral, todos los sistemas filosóficos y los valores han sido puestos de nuevo en la palestra y discutidos, confrontados, controvertidos, analizados y criticados. Y es ahí donde se juega el replanteamiento de los valores sociopolíticos, en cuanto señalamos un porvenir mejor, que supone los aspectos deshumanizados, del pasado.

La institución se fundamenta en una filosofía humanista en la cual se tiene en cuenta el hombre en todas sus dimensiones. Económicas, sociales, culturales y religiosas para el proceso de la madurez y transformación de la sociedad para una sana convivencia.

El hombre debe ser visto como un ser dominador de la naturaleza, conocedor de las leyes que explican el universo, comprometido con el deber social y moral, un ser que enfrente la realidad desde su propia existencia pero sobre todo un ser productivo que genere su propia autonomía desde un ámbito social (MARX) y como un ser trascendente que busca mas allá de la propia personalidad de su deber ser (KANT).

Se entiende al hombre como un ser en proyecto único e independiente partiendo de ello, la institución ofrece las posibilidades para un desarrollo integral, teniendo como base: El saber, experiencia, vivencias, organización económica, social e institucional, costumbres, normas, valores y creencias para crear y transformar la cultura. No podemos enmarcar al hombre (estudiante) como un producto terminado y como un concepto mas del que podemos controvertir discursos.

En la medida en que el estudiante se hace (hombre), se encuentra a si mismo y encuentra el sentido de su existir; debe ser visto como una totalidad, un ser integral, y a la vez un ser pluridimensional, un ser capaz de vivir se presente sin olvidar su pasado y enfrentando su futuro (ser histórico).

El hombre siempre se ha preocupado por el conocimiento de lo que lo rodea y a través de su inteligencia ha tratado de dar diferentes respuestas elaborando conceptos, organizando y estructurando su pensamiento. Dicho saber se utiliza en actividad práctica para transformar el mundo, manifestando en diferentes teorías el conocimiento que le han permitido hacerse dueño de sí mismo, de sus circunstancias y de su mundo. Afrontando los problemas cotidianos que crea el entorno, le exige al hombre un esfuerzo diario para ampliar la objetividad y universalidad de sus conocimientos.

Para el logro de estas metas, nuestra base teórica está fundamentada en los principios epistemológicos de Jean Piaget; los cuales trabajan el equilibrio conceptual con los elementos básicos de asimilación y acomodación. La primera de ellas permite que sean integrados a la estructura cognoscitiva los diversos elementos de la realidad física y social; en tanto que la acomodación se produce como acomodación de las estructuras a los equilibrios generados por la asimilación. De lo anterior deriva un carácter contractivo del conocimiento humano.

La realidad es asimilada por el individuo y en dicho proceso se acomodan las estructuras y esquemas cognoscitivos. Nuestro estudiante no es una tabla raza sobre la cual imprimimos fielmente la realidad. El aprendizaje escolar tiene un carácter reconstructivo en el cual se apropian conocimientos a través de mediadores culturales (docentes, textos, medios masivos de comunicación, talleres especializados, etc.).

Por ende, nuestra institución juega un papel central en la promoción del pensamiento, en las habilidades y en los valores, concentrando su actividad intelectual para garantizar que los estudiantes apropien los conceptos básicos de la ciencia y las relaciones entre ellos.

Durante el pasado siglo se produjeron importantes avances en la comprensión del aprendizaje humano, destacando los aportes de Vigotsky, Ausbel, Bruner y Piaget, todos ellos sicólogos cognitivistas que manejan tres grandes líneas. De un lado la identificación de la naturaleza y las características del aprendizaje; resolviendo interrogantes vinculados con los mecanismos del aprendizaje y el olvido, el papel de la comprensiónen este proceso y la posibilidad que tienen de ser transferidos los conocimientos adquiridos en una disciplina particular.El segundo lineamiento en el que se ha venido trabajando, tiene que ver con las bases neurosicológicas de los procesos de identificación de las áreas activas de la corteza cerebral, la localización de estos y la ruta cortical seguidos para que sean aprehendidos los instrumentos del conocimiento y queden registrados estos aprendizajes así como los que se realicen en el desarrollo de las operaciones intelectuales, habilidades y destrezas procedimentales. Un tercer aspecto aunque menos abordado tiene que ver con las variables del aprendizaje, en especial la incidencia de la práctica, la capacidad, la motivación y la resonancia familiar entre otros.

Dentro de los parámetros cognitivistas nuestra institución promueve el respeto por la personalidad (el hombre como persona, Mounier) de cada quien para que sea el quien logre su perfeccionamiento y desarrollo; es así como contribuimos a la promoción de las capacidades intelectuales de nuestros estudiantes comenzando con actividades que solo pueden realizar ellos inicialmente con la colaboración de otras personas, por lo general sus maestros, pero gracias a esta interrelación aprende a desarrollarse de manera autónoma y voluntaria. De otro lado nos preocupamos por que el aprendizaje de los educandos sea significativo, es decir, que lo enseñado se relacione sustancialmente con lo que el estudiante ya sabe. Los nuevos conocimientos se vinculan, así, de manera estrecha y estable con los anteriores, para que esto se presente es necesario propiciar:

1. El contenido del aprendizaje debe ser potencialmente significativo, es decir, debe permitir ser aprendido de manera significativa.

2. El estudiante debe poseer en su estructura cognitiva los conceptos utilizados previamente formados, de manera que el nuevo conocimiento pueda vincularse con el anterior. En caso contrario no podrá realizarse la asimilación.

3. E estudiante debe manifestar una actitud positiva hacia el aprendizaje significativo, debe mostrar una disposición para relacionar el material de aprendizaje con la estructura cognitiva particular que posee.

Entendemos por educación el proceso de formación del hombre, considerado como uno de los aspectos más importantes en la transformación de la sociedad. Tal educación exige una labor formativa sistemática, orientada hacia un fin concreto y su éxito depende de su nexo con la vida y con el desempeño en pro de la sociedad.

Este proceso tiene como fin señalar caminos para la autodeterminación personal y social, desarrollando una conciencia crítica por medio del análisis para la transformación de la realidad.

En este proceso se identifica al docente como guía, orientador y animador, para proyectar a sus estudiantes hacia un futuro exitoso en su vida cotidiana y profesional. Además deberá ser una persona dispuesta al cambio sin olvidar que hace parte de un mundo físico, social y moral.

Nuestro estudiante debe ser una persona con sentido crítico, que disponga del desarrollo de las operaciones cognitivas que le permitan realizar los procesos intelectuales de relacionar, analizar, inducir y deducir para fortalecer su voluntad y enriquecer su entendimiento, mostrándose como un ser preparado para dar la cara a las necesidades de la sociedad.

Como miembros de una comunidad educativa insertada en el proceso pedagógico, se tienen presente los conceptos básicos de la ciencia, las habilidades y destrezas básicas propias de cada una de las áreas y los valores que se relacionan con cada una de ellas, garantizando que estos están apropiados por nuestros estudiantes desde el inicio del proceso educativo.

Todo lo anterior facilita al docente, al estudiante y a la institución realizar una evaluación constante y objetiva de la formación integral que se les ofrece.

Debemos tener presente que una autentica política educativa ha de considerar y profundizar los problemas propios de la pedagogía entre los cuales están la democracia en la escuela, la vida que esta genera, las condiciones humanas en las cuales se dan los aprendizajes, las situaciones en que se encuentran los estudiantes y docentes.